Una Isla encantadora y alegre, construida en línea vertical sobre una montañita, que desde la distancia parece que flota en el mar. Predomina en su arquitectura el color blanco, un contraste para mi imaginación que procura el equilibrio entre su creación natural y su evolución cultural, pues hay que decir que por la mezcla intercultural que se percibe rápidamente entre sus habitantes, además de sus extraordinarias playas, calas y la diversión que ofrece la vida nocturna; los turistas nos convertimos en fanáticos de este lugar lleno de magia y leyenda. De hecho la historia nos dice que siempre ha tenido fama de lugar de potencial místico... que fue punto de referencia para la cultura hippie y para muchos viajeros bohemios.
En 4 días recorrimos diferentes pueblos principales, algunos con más encanto que otros, indudablemente Formentera es preciosa, el camino al mar con esa eternidad que denota su recorrido… es inmejorable frente a muchas experiencias de viaje: el ambiente natural, la paz de su entorno, el faro al final del camino… sientes de verdad que estas llegando a la meta, al punto final, al deseado objetivo, aunque como todo en la vida una vez lo tienes en tus manos te da la sensación de que aun, con todo, algo más te hace falta!
Sobre mis recuerdos eternos de Ibiza: una moto escooter para no soportar un solo sitio, un hotel de hoteles: Pacha, una letra del Corso: L, una maleta roja pitadota, dos niños adultos cuerdos en una ciudad loca con mucha cuerda. Algunas fotografías...
martedì 21 ottobre 2008
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